2. Patio Corintio

En los años 40 del pasado siglo, y tras un accidente minero ocurrido en la región, Girón de Velasco, Ministro de Trabajo, propone la creación de una fundación benéfico-docente para los huérfanos de la minería, agricultura y pesca, con el objetivo de formar cultural, moral, patriótica y profesionalmente a los niños.

Se decide entonces levantar a las afueras de Gijón, un edificio para albergar a 1.000 alumnos, una granja-escuela, instalaciones deportivas, iglesia, teatro, etc.

La dirección del proyecto fue asumida por un equipo de arquitectos por Luis Moya Blanco. Las obras comienzan en 1948 y “concluirán” en 1956, aunque realmente el proyecto nunca llegó a ser rematado.

Los encargados de velar por la formación académica (alumnado exclusivamente masculino) fueron los Jesuitas desde 1955 hasta 1978. La Comunidad de religiosas Clarisas, desde su convento de clausura, se encargaron de cocina y lavandería, mientras que las Siervas de Jesús se ocuparon de la enfermería.

Tras el cambio de régimen político, en los años 80 la U. Laboral pasa a formar parte del Instituto Nacional de Enseñanzas Integradas, impartiéndose las enseñanzas de BUP, COU y FP, entre otras especialidades. Buena parte de las instalaciones queda en desuso, y se ven sometidas al deterioro implacable del paso del tiempo.

En 2001, con la asunción de las competencias en materia de Educación por parte del Gobierno del Principado de Asturias, el edificio pasa a ser de titularidad autonómica y es entonces cuando el ejecutivo asturiano se plantea qué hacer con un edificio colosal y semiabandonado. El resultado es el Plan Estratégico de Recuperación de la Universidad Laboral, del que saldrían las líneas generales para dotar al edificio de nuevos usos culturales y educativos.

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